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Unos pilares símbolos de Fueros especiales


En torno al Colegio de Santa Cruz, en las zonas ajardinadas de la plaza y en la zona lateral que corresponde precisamente a la actual calle Cardenal Mendoza, nos encontramos cerca de una docena de columnas desgastadas, así como dos figuras de leones con el emblema de Castilla situados en el jardín posterior del edificio. Restos de un pasado que nos hablan de privilegios y fueros especiales que gozaba el propio Colegio de Santa Cruz.




León con escudo


Unos símbolos que hunden sus raíces en la Edad Media y cuyos pilares tenían como función servir de soporte a unas cadenas de grandes eslabones que delimitaban un perímetro, siendo realmente las cadenas las que conferían la verdadera significación al espacio acotado ante la fachada del Colegio (ver su disposición en el grabado: Colegio de Sta. Cruz. Estampa del siglo XIX).
La presencia de estas cadenas proclamaba que el edificio gozaba de la exención de fuero, es decir, que quien se refugiaba en el recinto cercado por los eslabones quedaba exento de la legislación ordinaria y se sometía a su fuero jurisdiccional especial.
Este era un privilegio del que gozaban la Iglesia, Universidades, Colegios, etc. concedidos por algún monarca, siendo las cadenas los elementos efectivos que delimitaban el espacio físico sometido a dicha jurisdicción, civil o canónica, y los grandes pilares un motivo para colocar temas heráldicos que proclamaban de forma bien visible, que la institución correspondiente gozaba de un fuero propio de concesión real.



Detalle pilar


El espacio acotado por cadenas y pilares cumplía la misma misión que tuvieron en su día las grandes aldabas colocadas sobre las puertas o fachadas de templos y palacios, igualmente un privilegio otorgado por el rey cuyos orígenes se remontan al siglo XI. Pero si éstas anunciaban de forma ostentosa el gozar de un fuero especial en el interior del edificio, al que la población podía acogerse tan sólo con asirse a ellas, el recinto acotado por cadenas, como es el caso que nos ocupa, extendía su jurisdicción a un espacio urbano en ocasiones de considerable extensión, capaz de amparar a grandes colectivos.




Mapa en que se destaca la zona de las columnas.



El uso de cadenas como exhibición de privilegio de inmunidad está relacionado con una costumbre, que se remonta también a época medieval, por la que en aquellos edificios, generalmente palacios, que eran cedidos por sus propietarios para que fuesen utilizados por un rey como residencia para pernoctar, en poblaciones donde el monarca no disponía de palacio propio, el edificio adquiría el derecho de colocar cadenas en su fachada que proclamaran este privilegio.


 

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